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La villa y la bestia

  • Fecha de publicación: 5 Agosto 2020
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Yaquis de hormigón fundidos a alta presión, y con diámetro de tres metros, parecen un buen paliativo, pero la solución definitiva es el muro, aclaró el Intendente de Baracoa. Foto: ACN
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José LLamos Camejo / Fuente: Granma

Baracoa, Guantánamo.–Rencoroso él, y como empujado por una cólera pasional cada vez más frecuente, intenta engullirla. Le lastima el rostro, la hiere, la golpea sin piedad con las mismas olas de acariciarla. Es bello, y a veces casi trágico, el «romance» entre La Primada de Cuba y el océano que la mira con ambiciones expansionistas. Es la historia de la villa y la bestia (oceánica).

Se trata de una historia con capítulos dolorosos en lo que va del presente siglo. En marzo de 2008, por ejemplo, un mar de leva barrió 47 viviendas y a otras 120 les ocasionó daños significativos, al igual que a varios edificios multifamiliares e inmuebles de interés social y económico que formaban parte del paisaje del malecón baracoense.

Olas aún más violentas y destructivas, provocadas por el huracán Matthew, penetraron en las costas de Baracoa a principios de octubre de 2016. Los daños fueron enormes. Si entonces tampoco hubo que lamentar pérdidas de vidas humanas, fue por otro de los tantos milagros que suele obrar la Defensa Civil cubana, y que a fuerza de repetición ha convertido en regla.   

Negada a permitir el pretendido despojo de sus encantos, Baracoa, la hermosa villa fundada por Diego Velázquez en 1511, tras cada embestida recupera una y otra vez su esplendor al costo de millonarios recursos. Pero de nuevo cae sobre ella la ira de Poseidón (Dios del mar en la mitología griega).

NO TE DUERMAS EN EL MALECÓN

Según Enrique Perigó, especialista del Grupo de Pronósticos del Centro Meteorológico de Guantánamo, «grandes olas se generan en el Atlántico, frente a Baracoa, producidas unas veces por anticiclones migratorios, combinados con frentes fríos, y otras por huracanes o tormentas tropicales».

Las Bahamas, agrega el experto, actúan como barrera natural que impide al oleaje descargar todo su poder sobre el litoral norte de Cuba.

Pero a la altura de Baracoa existe una brecha de 54 kilómetros, conocida como El Paso de Mayagüana, la cual da acceso a un cañón profundo que actúa como embudo y se extiende hasta muy cerca de las costas de la Ciudad Paisaje, por esa abertura penetran los trenes de olas que se generan mar afuera, a veces a cientos de kilómetros, y llegan con inusitado poder a este punto del archipiélago.

Debido a ese y a otros riesgos de índole natural, presentes en territorio guantanamero, esta provincia, y de manera especial la Ciudad Primada, constituyen prioridad para las autoridades del país, desde la base hasta el nivel nacional, las cuales implementan acciones de reducción de vulnerabilidades.

En tal sentido, el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha insistido en que aquí se le dé cumplimiento a la implementación del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, Tarea Vida, porque es Guantánamo «una de las provincias más afectadas por el cambio climático, con problemas ya acumulados».

Al respecto, la Doctora Elba Rosa Pérez Montoya, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), ratificó que ese ministerio «continuará apoyando los estudios para la recuperación de las zonas costeras del litoral baracoense, donde hay mucha vulnerabilidad. Guantánamo tiene grandes retos en el campo científico, el principal de ellos en el ámbito del medioambiente».

El máster en Ciencias Ricardo Suárez Bustamante, representante del Citma en predios de Baracoa, enumeró, entre otras vulnerabilidades, los 22 asentamientos poblacionales ubicados en las costas del municipio.

«Sobre diez de esas comunidades –recalcó Bustamante–, además de las probables penetraciones del mar durante la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos extremos, pende la amenaza, a más largo plazo, derivada de la subida del nivel del océano como consecuencia del calentamiento global».

«De cumplirse la subida del mar en los valores estimados para el periodo 2050-2100 –abunda el experto–, zonas como El Turey, La Playa, el reparto 30 Aniversario, y El Bambán, situadas casi a nivel de la línea de costa, quedarán bajo el mar. Pese a las acciones en marcha aquí, ciertas prácticas del hombre pueden adelantar las fechas calculadas para tal escenario».

Suárez Bustamante recuerda que Baracoa figura entre las localidades con mayor red fluvial en la Isla; «esos ríos registran desbordamientos por lluvias intensas, y en sus márgenes se localizan 45 comunidades vulnerables a los referidos eventos, que igualmente generan degradaciones del suelo y otros trastornos medioambientales».

EL ÚLTIMO CICLÓN Y PRÓXIMOS COMBATES

La canallada más reciente del mar contra Baracoa proviene de un huracán con nombre de profeta, que pasó frente a La Primada de Cuba. Isaías no dejó lluvias, pero sus vientos envalentonaron las olas causantes de daños en obras e inmuebles residenciales y estatales, aunque no en las magnitudes de eventos similares ocurridos en años anteriores.                                                                                                      

Este segundo ciclón tropical y octavo organismo del actual periodo ciclónico ratifica los vaticinios: estamos en presencia de una temporada activa, más allá de lo acostumbrado; guerra avisada…

La posibilidad de que Baracoa quede otra vez en la trayectoria de algún eventual fenómeno atmosférico llevó a las autoridades del municipio a adoptar una medida provisional en áreas del malecón.

Veintinueve tetrápodos (o yaquis) de concreto, fabricados en la localidad, según Suárez Bustamante para dragar la bahía –tarea pospuesta–, fueron colocados para atenuar el impacto de las olas en el malecón y proteger a las viviendas ubicadas detrás de un edificio demolido tres años atrás, debido a los daños que le causó el huracán Matthew.

La solución es provisional, le aseguró a Granma Norge Rodríguez Delgado, intendente de La Primada. Definitivamente en ese lugar se levantará, como barrera de protección, un muro de dos metros y medio de altura, obra iniciada ya, y en pausa actualmente por estrechez de recursos. Con ese mismo propósito, agregó el dirigente, se proyecta colocar medio millar de yaquis en la ensenada del río Miel y en las aguas que anteceden al malecón.

Rodríguez Delgado detalló que el municipio, para trasladar las residencias vulnerables a inundaciones y penetraciones del mar, impulsa la construcción de viviendas en localidades como Paso de Cuba, Mabujabo y la meseta del Paraíso, así como en los límites de Sabana y Boca de Yumurí, localidad, esta última, desde donde serán trasladadas 46 familias.

Fruto de esas acciones, iniciadas años atrás, son las 11 viviendas entregadas en otras áreas a familias que vivían cerca del malecón y fueron afectadas por el recurrente oleaje.

De los 46 inmuebles previstos a construir para los residentes en Yumurí, ya los 25 primeros están en fase de movimiento de tierra, detalló Norge Rodríguez, y dijo que en El Paraíso están listas ocho biplantas, cuatro viviendas aisladas, y el primero de 30 edificios, los cuales, junto a otras ocho biplantas que se pretende estén terminadas en octubre, completarán más de un centenar de hogares destinados a familias que viven en zonas con peligros de inundaciones y penetraciones del mar.

Con idénticos propósitos constructivos, el municipio localizó otros lugares, entre ellos el conocido como organopónico de Cabacú, donde serán levantados 67 edificios de cinco niveles, reveló Mayelín Frómeta Alayo, directora de Planificación Física en Baracoa.

Poco a poco las zonas de riesgo quedarán desprovistas de asentamientos humanos, anunció la funcionaria, y confirmó lo dicho por el Intendente del municipio: «en esos lugares solo se acometerán obras de protección y de esparcimiento, en el caso de la ciudad.

Las zonas rurales del litoral, habitadas hoy por personas, serán reforestadas con mangles, uvas, cocoteros y otros árboles que se adapten bien al entorno.

Se trata de especies amigables con el medioambiente, soluciones que reportarán beneficios ecológicos y económicos y, según confirmó Ricardo Suárez Bustamante, constituyen barreras naturales de contención.

Motivos existen para creer que Baracoa, una de las ciudades más antiguas y bellas de nuestra América, sobrevivirá a los peligros naturales que sobre ella se ciernen. Tal vez la sabiduría y el empeño lo logren, y la urbe caribeña reciba del mar solo dádivas, contraste azul de sus aguas, y que las olas no pasen de acariciarla.

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