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Contribuciones para un recuento histórico sobre la Academia de Ciencias de Cuba forma parte de una serie de publicaciones que continuará compartiendo pasajes de la historia de esa institución...
La historia de la ciencia cubana y de sus instituciones constituye el eje de Contribuciones para un recuento histórico sobre la Academia de Ciencias de Cuba, próximo título del sello Ediciones CITMATEL.
Compilado por Lilliam Álvarez Díaz y Mercedes Valero González, el libro está dedicado a la memoria de Emilio García Capote. Sus páginas reúnen antecedentes y acontecimientos clave en la consolidación de la ciencia en Cuba como sistema organizado, desde los años iniciales de la Revolución.
La obra aborda hitos como la Campaña de Alfabetización de 1961 y la Reforma Universitaria de enero de 1962. También recoge la creación, el 20 de febrero de ese año, de la Comisión de la Academia de Ciencias de Cuba mediante la Ley 1101. Presidida por Antonio Núñez Jiménez, la comisión contó entre sus integrantes con figuras como Juan Marinello, Fernando Ortiz y Emilio Roig de Leuchsenring.
El volumen ofrece una mirada al crecimiento de la institución. En 1972, la Academia contaba con 3 524 trabajadores, 23 institutos, seis secciones científicas, cuatro museos, cinco reservas naturales, 62 estaciones meteorológicas, dos planetarios y 40 bibliotecas especializadas. Además, recibía la asistencia de más de mil técnicos extranjeros.
También se reseña la etapa de Wilfredo Torres Yribar al frente de la Academia, entre 1976 y 1985. Durante esos años, la institución asumió la función rectora de la ciencia en Cuba, se aprobó la primera Ley sobre el Medio Ambiente y concluyó la construcción de la primera computadora cubana. Entre los centros fundados en ese período figuran el Instituto de Metrología (1978), el Consejo Científico Superior (1978), el Instituto de Cibernética, Matemática y Física (ICIMAF, 1981) y el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS, 1983).
El libro destaca, asimismo, el desarrollo de la biotecnología y el primer vuelo espacial de un latinoamericano, el cosmonauta cubano Arnaldo Tamayo Méndez.
La presidencia de Rosa Elena Simeón Negrín (1985-1994), única mujer que ha ocupado ese cargo en más de 160 años de historia de la Academia, estuvo marcada por la creación de instituciones como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (1986), el Instituto de Ecología y Sistemática (1986) y los Joven Club de Computación (1987).
La publicación recorre además la fundación, en 1991, del Polo Científico del Oeste de La Habana y la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), mediante el Decreto-Ley 147 de 1994. Posteriormente, el Decreto-Ley 163 de 1996 definió a la Academia como institución consultiva y asesora.
Simeón, quien falleció en 2004 tras 19 años de liderazgo, dejó una profunda huella en la ciencia cubana. Como recoge el libro, afirmó que «la ciencia cubana es fruto genuino de la Revolución».
Contribuciones para un recuento histórico sobre la Academia de Ciencias de Cuba forma parte de una serie de publicaciones que continuará compartiendo pasajes de la historia de esa institución.
Con Información del CITMA
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Contribuciones para un recuento histórico sobre la Academia de Ciencias de Cuba forma parte de una serie de publicaciones que continuará compartiendo pasajes de la historia de esa institución...
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Este libro es mucho más que una compilación de textos; es un acto de amor y de resistencia
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